martes, 23 de noviembre de 2010

Evolución del tratamiento de los indios en los western de John Ford

El ‘’piel roja’’ había sido, desde el principio, un importante componente dramático del western de la primera generación, es decir, del período no interpretativo del mito en la pantalla. De hecho <es la presencia del indio lo que define al Oeste mítico>.

El gran combate (Cheyenne Autumn, 1964), comienza en un paisaje desértico de tierra y grandes rocas, modeladas por el viento, casi incesante, de formas caprichosas, es el inmenso escenario en el que indios y colonizadores blancos se mueven, siempre aplastados por la enormidad del lugar y siempre puestos a prueba por lo inhóspito del entorno. En las creencias de los ‘’pieles rojas’’ está la vuelta, tras la muerte, a las grande praderas verdes, un paraíso natural muy distinto de su hábitat real, al que son relegados. En este filme, los indios logran cumplir su sueño, volver a las tierras donde nacieron. En una secuencia una niña le dibuja un búfalo a la cuáquera que les acompaña en su viaje , en señal de que añora su tierra.

En El gran combate que es la última película del género rodada por Jonh Ford, se ve claramente el final de una evolución, aquí los indios son protagonistas de la historia y no como en sus primeras películas que un ataque o una aparición de los indios era circunstancial, y además aparecían atacando a un pueblo, una diligencia, formando parte de una persecución. Los presenta como indios buenos, incluso en una de las escenas presenta la muerte de uno de los ancianos de una manera solemne, mostrando el ritual de enterramiento, con la presencia de todos los familiares. Hasta la prensa se pone a favor de los ‘’pieles rojas’’, aunque sea para vender más periódicos. En otros filmes no veía dignificación de los indios, me parecía que John Ford no profundizaba tanto en sus historias tanto como para decir que los dignifica, pero en El gran combate si, y yo creo que es porque ahora si son protagonistas. Por tanto si veo una evolución en el tratamiento de los indios por parte del director, un tratamiento en progresión, desde los primeros trabajos en los que los indios interpretaban un papel secundario a la última que finalmente son protagonistas.

Hay un aspecto importante a destacar en El gran combate, los indios al adquirir un papel protagonista en la historia, dialogan, cosa que en otra películas aparecen pero no se les ve dialogar entre ellos, es muy curioso que no hablan en su lengua sino en la del ‘’hombre blanco’’ como ellos dicen.


En la llamada < trilogía de la caballería >: Fort Apache (1948), La legión invencible (She Word a Yellow Ribbon,1949) y Río Grande (1950).Las tres narran la historia de varios oficiales, en puestos de primera línea en lucha contra los indios, enfrentados, casi en solitario, a decisiones de las que depende la vida propia y la de sus soldados. A partir de los motivos básicos que marcan al indio mítico, Ford le confirió un notable plus de honorabilidad. Las películas anteriores a esta trilogía (Corazones indomables o Centauros del desierto) , los indios tienen un tratamiento de salvajes, que atacan una diligencia, queman hogares etc., y en ocasiones son acciones que hacen por intereses propios o injustificadas, no se ve claramente un porque de esos ataques.

El cine, casi desde su principio (Cowboys and Indians Fording river in Wagon, rodada por Edison en 1904), trató el tema de los indios y tomó partido casi inmediatamente. En la inmensa mayoría de los casos, los ‘’pieles rojas’’ fueron considerados como villanos del filme, aunque en un plano distinto al de los forajidos o bandoleros. Como se comenta en la crítica: ''En indio fue un personaje ausente como protagonista, pero presente como amenaza''. Con algunas excepciones (Griffith), el indio era el ‘’malo’’ por excelencia. Una amenaza incontrolada y vaga, la negativa ‘’salvaje’’ a permitir el ''avasallador avance de la civilización cristiana''.

Si bien es cierto que muchas películas después de la segunda guerra Mundial tomaron parte por los indios, Fort Apache es de las primeras de Jonh Ford en las que les da un tratamiento diferente a películas anteriores, les da un poco mas de protagonismo y los justifica, al menos vemos en las películas la razón de sus ataques. Otras películas a favor de los indios que se realizan después de la Segunda Guerra Mundial son Flecha rota (Broken Arrow, 1950) de Delmer Daves, y la tercera, La puerta del Diablo (The Devil’s Doorway, 1950), de Anthony Mann.

Finalmente, haciendo una reflexión sobre la trayectoria de las películas de Ford en las que intervienen indios, esta claro tiene como una deuda con los indios y finalmente realiza El gran combate en 1964, se convirtió en costumbre entre los críticos hablar de la desilusión de Ford con la Caballeria de los Estados Unidos que en un principio ensalzó. Ford ha descrito el filme como una penitencia que tuvo que hacer (‘’he matado más indios que Custer, Beecher y Chivignos juntos’’), pero ver ‘’El gran combate’’ como lo opuesto a un típico western de Caballería, los indios de ‘’buenos’’ y los soldados de ‘’malos’’ supone engañarse tanto como ver la trilogía de 1948 a 1950 sobre la heroica Caballería como una glorificación de la guerra. Lo que quiere decir que unas y otras no muestran lo que fue la realidad.


Algo que tenía prometido para el blog de Belén.


2 comentarios:

Rufian Rodríguez (Rubén Rodríguez) dijo...

Me gusta este artículo. Nos vemos. R

Lucía Falcón dijo...

Muchas gracias. Es algo que tenía en reserva para una buena ocasión. Tengo algo en mente para el western del ficxixón ; )