Esta es mi entrada número 50. Para este día os voy a contar algo que tengo en mente, que va tener que ver con los blogs.
Hace tres años hice un trabajo que para mi fue bastante emocionante, y con el aprendí mucho, me hizo madurar profesionalmente. Plantee la idea de recopilar la obra de mi tío Juan Falcón, y recoger parte de su biografía artística. Mi tío aún esta vivo, pero vi la necesidad de que alguien tenia que escribir algo, y yo, su sobrina, me ofrecí a ello. Fueron meses de trabajo, visitando casas de antiguos amigos, recogiendo anécdotas del arte y del artista. Tengo que destacar la ayuda de mi hermano Juan, que en muchas ocasiones me acompaño para hacer las fotografías y tomar las medidas.
Numerosos anécdotas de estos meses de trabajo que algún día os contaré. Y todo esto viene a que he despolvado la tesina, la tengo en un armario, sin que nadie la pueda ver, ni leer. Hubo un tiempo en el que intente publicar, pero luego vinieron otros proyectos, y el escrito se quedo en armario. Pues bien, se me ha ocurrido después de hacer algunas consultas y revisiones, sobretodo de la bibliográfica, se me ocurrido publicar en un blog. Sobretodo por toda aquellas personas que me preguntaron después de salir el artículo en prensa
''El artísta sin lazos'', y se interesaron por leer el trabajo.
Lo que si que tengo dudas es a cerca de la propiedad intelectual, o lo que se llama copyleft, que por lo que tengo entendido son materiales de difusión en la que se protege la autoría. No se si me equivoco, si alguien me pude resolver estas cuestiones, yo estaría encantada.
Al ser la entrada número 50, me parece un número especial, para ello os adelanto una de mis obras preferidas, de las primeras de Juan. Obras dibujísticas, con tono surrealistas, tonos de color apagado, nada que ver con lo que serían las obras de la década de los 90.

Piano cruzando la calle, 1983, Oviedo, 50 x 70 cm. Pastel, ceras, carboncillo y tintas sobre papel. Colección particular.
¿Qué puede ser mas surrealista que un piano cruzando la calle? Falcón halla la armonía de un cosmos mágico en la que los objetos adquieren su identidad justa. Se somete al rigor de la línea frente a la expresividad de su obra posterior. El cromatismo se limita a muy pocos colores de baja intensidad. La interpretación surrealista de un instrumento musical cruzando la calle nos anticipa la temática que desarrollará años más tarde en la que no faltarán las referencias a la música.